Qué recibes
- Un asistente o flujo de documentos sobre tus propios archivos
- Límites de fuentes y un registro de cada respuesta
- Una persona con nombre que revisa lo que cuesta dinero si sale mal
Tu equipo responde las mismas preguntas desde los mismos manuales y listas de precios, o teclea PDFs en un sistema a mano. Armamos el asistente o el flujo de documentos sobre archivos que tienes permiso de usar: límites de fuentes, un registro de cada respuesta y una persona con nombre que revisa todo lo que costaría dinero si saliera mal. Alcance y precio por escrito antes de empezar.
Un chatbot general responde con todo el internet y suena igual de seguro cuando se equivoca. Lo que armamos lee solo tu lista de precios, tus políticas, tus manuales y tu agenda, y desde ahí responde a clientes y al equipo. Cuando la respuesta no está en ellos, lo dice y pasa el mensaje a una persona.
La otra mitad es papeleo. Solicitudes, facturas, pedidos y formularios escaneados que alguien pasa a tu sistema campo por campo se leen directo a los campos correctos, con los dudosos marcados, y una persona aprueba el lote.
Hoy: la persona de recepción deja lo que está haciendo para contestar las mismas doce preguntas: horarios, precios, si aceptan ese seguro.
Con el asistente: esas doce se contestan desde tus archivos mientras tu gente termina lo que tiene enfrente.
Hoy: un mensaje a las 9 de la noche de un domingo espera hasta el lunes, o le pagas a alguien por estar despierto.
Con el asistente: se contesta a las 9 de la noche desde los mismos archivos, sin turno de noche en la nómina.
Hoy: la cotización sale de lo que alguien recuerda de la lista de precios, y el número equivocado aparece en la factura.
Con el asistente: la cotización sale de la lista de precios vigente, con la línea de donde vino, y se revisa en diez segundos.
Hoy: dos personas atienden los mensajes que alcanzan, y el resto espera o se pierde.
Con el asistente: las mismas dos personas atienden bastante más, porque solo tocan los que necesitan a una persona.
Dos cosas lo mantienen honesto: una persona revisa todo lo que cuesta dinero si sale mal, y el asistente dice cuando no sabe.
Tu lista de precios, tus políticas, tus manuales, tu agenda. Responde solo con lo que apruebes, y cada respuesta muestra el archivo de donde salió.
Qué puede responder, qué le pasa a una persona y qué herramientas puede tocar. Cuando la respuesta no está en tus archivos, dice que no sabe en vez de inventarla.
Cotizaciones, devoluciones, cualquier cosa legal o médica pasa por una persona de tu oficina antes de salir. Nada que te pueda costar dinero se envía solo por la palabra del asistente.
Puedes leer qué le preguntaron y qué respondió, y cambiar los archivos o los límites cuando algo necesita arreglo.
Cada uno es un trabajo aparte, con su propio precio, y puedes empezar con uno. El primero arranca desde $3,000, alcance y precio por escrito. Empieza con un trabajo y agrega el siguiente cuando el primero se pague solo.
Atiende cuando la línea está ocupada o fuera de horario, responde desde tus archivos y le manda a recepción un resumen de quién llamó y qué necesita. Las cotizaciones las sigue revisando una persona.
Ofrece solo los espacios libres de tu calendario real, con tus reglas de horario, tiempo entre visitas y quién atiende qué. Confirma por mensaje y programa el recordatorio.
Responde desde los manuales, políticas y listas de precios que apruebes. Cada respuesta muestra el archivo de donde salió, y cuando la respuesta no está ahí, lo dice.
Contesta los mensajes de las 9 de la noche desde las mismas fuentes aprobadas. Descuentos, quejas o lo que no tenga claro pasan a una persona con la conversación completa.
Un formulario o una llamada se convierte en un contacto en el CRM, un precio de tu lista y un borrador de factura. No sale nada hasta que una persona lo aprueba.
Una vista semanal de llamadas atendidas, citas agendadas y lo que le pasó a tu equipo, sacada del mismo registro que guarda cada respuesta.
Ponte tú en uno de estos. Sin nombres de clientes y sin cifras inventadas: solo cómo se ve un día normal cuando ya está corriendo.
Horarios, si aceptan ese seguro, cuánto cuesta la primera consulta, si tienen la pieza. Las respuestas ya están en una carpeta y en un PDF de políticas. Ahora el teléfono, la página y WhatsApp responden desde esa misma carpeta, y recepción solo contesta cuando alguien pide un descuento o un diagnóstico.
La lista cambió el lunes y ventas cotizó de memoria el martes. Con el asistente leyendo la lista vigente, cada cotización lleva el código del producto y la línea de donde salió, y el precio equivocado en un pedido de tarima deja de ser la sorpresa del viernes.
Solicitudes, facturas y formularios escaneados llegan en PDF, alguien los vuelve a teclear campo por campo, y los errores de dedo aparecen después como problema de otro. Ahora el expediente se lee directo a los campos, los dudosos quedan marcados, y una persona aprueba el lote en vez de teclearlo.
La respuesta está en un manual, nadie recuerda en cuál, y todos le preguntan al único compañero que sabe. El equipo le pregunta al asistente y recibe el párrafo y el nombre del archivo, y ese compañero recupera su día.
Un asistente que contesta llamadas o mensajes sigue costando mientras corre.
desde$3,000
La telefonía, el modelo y el hosting van en tus propias cuentas o se facturan al costo, y los estimamos en la cotización antes de que decidas.
Si una regla sencilla o un formulario hace el trabajo, te lo decimos antes de que gastes nada en IA.
Si la tuya no está aquí, hazla en el primer correo.
No prometemos un retorno. Empezamos con un caso acotado, uno que se te come el día, y lo escribimos como alcance. Lo juzgas con tus propios números: llamadas contestadas, horas de vuelta, menos cotizaciones equivocadas.
Trabaja solo sobre material que tú entregas, con límites escritos. Qué proveedor se usa y qué se guarda queda dicho en el alcance antes de armar nada, así que puedes decir que no antes de que se conecte algo.
A veces la respuesta honesta es que sí. Por eso empezamos preguntando qué te ocupa el día, y si una regla sencilla o un formulario lo resuelve, te lo decimos y te ahorras el dinero. La IA va donde se gana su lugar.
Las respuestas salen de tus archivos aprobados y muestran su fuente, así que una equivocada se revisa en segundos y se corrige el archivo. Todo lo que cuesta dinero si sale mal pasa primero por una persona con nombre.
La construcción empieza en $3,000, alcance y precio por escrito. Un asistente que contesta llamadas o mensajes sigue costando mientras corre: telefonía, el modelo y el hosting van en tus propias cuentas o se facturan al costo, y los estimamos en la cotización antes de que decidas.
Sí, estás leyendo la versión en español. This page in English. El asistente puede responder en español o en inglés, y nosotros también.
Cuéntanos qué responde tu equipo una y otra vez, o qué vuelve a teclear. Respondemos en un día hábil si la IA es la herramienta correcta para eso, y cuánto cuesta.